blog de Rebeca Martín Gil

domingo, 7 de septiembre de 2014

Viaje a Nápoles - Emilio Sola


El asturiano Emilio Sola se refiere a sí mismo como “profesor, escritor y extabernero”. Obtuvo el Premio Café Gijón de novela en 1984 por Los hijos del agobio. Previamente, había sido accésit del Adonáis de poesía por La isla.

A raíz de una visita a Italia en 2002, escribió un poema sobre sus calles que ha editado Ochoa y Lanza recientemente, Viaje a Nápoles. En él describe las calles de la ciudad italiana, y, sobre todo, sus muros y las palabras que en ellos se apoyan, integrando el habla coloquial, la expresión popular, en sus versos. Mientras los transeúntes pasan de largo, Sola se detiene a contemplar las luces y las sombras de Nápoles a primera hora de la tarde, sus pobladores (mendigos, “jipis”, niños que regresan de la escuela, vendedores ambulantes negros), el altar a Maradona… La ciudad se integra en el poeta, pasa a formar parte de él, y en sus diálogos con el sol que va y viene reflexiona sobre el paso del tiempo, sobre las palabras, sobre la belleza, sobre la vida en general:

“Y uno piensa. Aún. Que no importa si ya no vuelve
pues ha sido tanto aquí que no importa. Risas.
La plaza en sombra. Hay que moverse. Ir. Seguir. Tal vez

no volver.”

martes, 19 de agosto de 2014

Ayer no más - Andrés Trapiello



En Ayer no más (2012), vemos cómo se aborda el tema de la Guerra Civil (aunque no es un libro más sobre la Guerra Civil) desde el punto de vista de unos profesores universitarios de provincias vinculados a los movimientos de Memoria Histórica. En un momento en que parece que las novelas valen por su peso, se agradece la justa extensión de la de Trapiello.

La novela arranca cuando el protagonista, el profesor y hombre de izquierdas Ángel Pestaña, descubre por casualidad que su padre, falangista, participó en el asesinato de un hombre delante de su hijo por el simple hecho de tener un hermano en el bando contrario. 

Desde un punto de vista múltiple, observamos las rencillas de un departamento universitario (endogamia, arribismo…) y cómo los horrores los perpetraron, durante la guerra, ambos bandos, obligando a muchos ciudadanos a decidir de qué lado estaban en función de qué le había ocurrido a algún familiar cercano.

martes, 5 de agosto de 2014

La buena letra - Rafael Chirbes


Si bien Rafael Chirbes (Tabernes de Valldigna, 1949) se ha consagrado con sus últimas novelas, Crematorio (2007) y En la orilla (2013), sobre los desmanes del urbanismo costero, se trata de un autor de larga trayectoria, que ya en 1992 publicó una brillante y breve pieza, La buena letra. En ella, la narradora, anciana, evoca en unas memorias a su hijo el pasado familiar, siendo testigo (y  víctima) del miedo, el hambre y la humillación de la guerra y la posguerra. 
La buena letra muestra la oposición entre Ana y su cuñada (o sus cuñadas), aunque pronto la trama ofrece una lucha consigo misma y sus circunstancias. La novela, en muchos momentos, insinúa más que cuenta. Es el lector quien debe encajar las piezas para construir la evocación de un lugar y de un tiempo que ya no son iguales, transformados por el paso de los años y por nuevos proyectos urbanísticos. 
La buena letra es una novela dura, tanto en el pasado referido como cuando deja intuir su presente, con una hija amargada y un hijo y una nuera con los que no se entiende.

martes, 27 de mayo de 2014

Mercè Rodoreda - Entrevistes

La Fundació Mercè Rodoreda recogió, en un volumen publicado en 2013 y editado por Abraham Mohino i Balet, las entrevistas realizadas a la dama por excelencia de las letras catalanas desde 1966 hasta su fallecimiento en 1980.

Distintos periodistas ofrecen su visión de esta mujer nacida en la Barcelona de la Semana Trágica, escurridiza, delgada y pequeña, tímida, de cabellos blancos (encanecidos prematuramente) y ojos azules, de mirada infantil, aficionada al tabaco negro (“no me gusta fumar, sino encender el cigarrillo”, confiesa a Josep Carles Rius en 1982), bebedora ocasional de whisky, introvertida, vestida siempre de negro, de mal carácter, de voz grave y ligeramente rota, temerosa de la gente, aislada en su refugio de Romanyà de la Selva después de su regreso a Catalunya tras su exilio ginebrino.

A Josep M. Pàmies (1980) le confiesa: “Soy y siempre he sido una persona asocial. Recuerdo que cuando era pequeña y llegaba gente a casa, cogía un libro y me marchaba. Esto disgustaba a mi madre.” De su infancia, le gusta hablar de su abuelo, “lletraferit”, que mandó hacer un monumento a Jacint Verdaguer en el jardín de su casa, y que colgó en sus muros versos de Aribau.

Sus personajes son unos desengañados: sus novelas y relatos parten de un principio feliz que se va resquebrajando. Los críticos de Serra d'Or eligieron su novela La plaça del diamant como la mejor novela catalana de posguerra.

A Baltasar Porcel le responde que sus personajes no son bobos, sino gente. “La gent beneita m'esgarrifa. M'encanten, en canvi, els innocents.” Le explica que se inspiró, para el jardín de los Valldaura de Mirall trencat, en el jardín del Marqués de Casa Brusi, cerca del cual ella vivía de pequeña, destruido en 1936 al parcelarlo y ponerlo en venta sus herederos.
Junto a la escritora y periodista Montserrat Roig, el lector descubre a una mujer triste, llena de nostalgia, que reconoce el choque de regresar a Barcelona y no reconocer sus calles y ver que los seres queridos están muertos o en el exilio. Con ella camina por el parque de Monteroles, escenario de Aloma, novela con fuerte carga autobiográfica. La conexión con Montserrat Roig llega hasta el punto de que Rodoreda asegura a Lluís Bonada (1975), que es a la joven escritora catalana que ve con mayores posibilidades.

El amplio abanico de entrevistas que ofrece el libro (recoge dos televisadas, la del programa A fondo, de Joaquín Soler Serrano, a quien estuvo dos años dando largas porque le daba pánico aparecer en televisión, y una póstuma para TV3, con Mercè Vilaret) permite al lector de Rodoreda conocer más a fondo a esta personalidad frágil (o quizá no tanto) que supo plasmar, como nadie, la ingenuidad y el desengaño en la ficción catalana de posguerra.







martes, 8 de abril de 2014

Pablo Gutiérrez - Democracia; Isaac Rosa - La habitación oscura



Estos dos libros de la editorial Seix Barral ofrecen distintas (o no tanto) maneras de ver la crisis que nos azota y las opciones que tenemos de reaccionar ante ella: ¿salir a la calle, resignarnos, mirar hacia otro lado?

Pablo Gutiérrez arranca su novela cuando el protagonista es despedido de su trabajo. Vemos desfilar una serie de personajes, algunos difíciles de olvidar, como su madre o como la periodista lectora de Rubén Darío que, cansada de presentar un magazine en televisión, decide dar un cambio de rumbo a su vida. Todos ellos acaban siendo víctimas de una ilusión colectiva, de haber creído en un progreso constante, en una prosperidad que nunca tendría fin. 

Isaac Rosa, por su parte, bucea en la oscuridad, en aquellos que se niegan a ver lo que ocurre, en los que se esconden en el hedonismo en vez de afrontar su dramática realidad. Un grupo de personas, cuyas expectativas han sido truncadas, prefieren reunirse en una sala a oscuras a practicar sexo en vez de buscar a los culpables de su situación. El lector, como ya sucedió en La mano invisible, se convierte en un voyeur, en el espectador de una sucesión de escenas que se presentan en forma de novela.


sábado, 22 de febrero de 2014

Poema - W.


W. llegó a Barcelona con una pelota de droga dentro,
dinero para las medicinas de su hijo
y la promesa de que no le iban a pillar.
Aeropuerto, hospital y cárcel.
W. tenía dónde desayunar en sus salidas
un café con leche, galletas y plátano.
Cuando no estaba entre rejas,
trabajaba en negro para la construcción.
W. se enamoró, o le enamoraron.
W. tuvo un hijo de padres latinos y nombre catalán.
Llegó la hora del regreso. La tierra prometida
no había conseguido dar sus frutos.
W. salió de Barcelona con el estómago vacío
y un bebé, el tercero, en brazos.


jueves, 13 de febrero de 2014

Relato - Alfa Muerta

En el último número de la revista digital Obituario (dedicado a la escritora norteamericana Sylvia Plath), podéis encontrar mi relato "Alfa Muerta".